DETRÁS DE LA TORMENTA
Antes de empezar a leer el artículo, recomiendo que se escuche la canción a la vez que se lee, ya que de este modo es como fue escrito, con este tema de Steven Wilson, líder del grupo Porcupine Tree, sonando de fondo.
Confucio dijo: "Nuestro mayor orgullo no ha de ser el no haber fracasado nunca, sino, en cambio, el habernos puesto de pie cada vez que hayamos caído."
Ayer, una suave brisa de verano acercaba por el horizonte, con lentitud, unas nubes grises. Amenazaban con llover al instante. Quizás así puedan llorar los ángeles sin que se les note demasiado. A veces, incluso ellos, han de desahogarse.
El calor sigue azotando a todo el mundo, en este verano amargo para muchas familias, que sin quererlo se han encontrado sin dinero para irse de vacaciones con sus hijos; mientras, los de siempre, esos nuevos ricos de cartón piedra, creyéndose inmunes a todo esto, siguen despilfarrando esos papeles de colores del monopoli real, con una desfachatez inusitada, arrogante, y maliciosa.
"Nunca sale nada como uno lo planea", suelo decirme de vez en cuando, entre susurros, como si de un secreto se tratara. Digo esto porque trabajo rodeado de bastante gente en mi día a día, pero aunque parezca tan acompañado, llevo unas semanas que me siento profundamente solo, demasidao solo. Nunca antes me había ocurrido. Siempre he vivido muy bien con mis momentos de soledad, con mis cafés sin necesidad de llamar a nadie, con esas tardes en el cine viendo solamente la pantalla gigante sin más compañía que la dispensada por unas palomitas y una botella de agua, o con esas conversaciones luego conmigo mismo preguntándome que me ha parecido la película. Pero últimamente me invade una sensación extraña de soledad, de vacío en el estómago, de incomprensión,...
¿Qué ocurriría si de repente desapareciera?, ¿me hecharía de menos alguien?, ¿me llorarían desconsoladamente?. A veces me pregunto, aunque os pueda parecer una soberana gilipollez, si en realidad le importo a alguien, si en realidad alguien me quiere, si en verdad les soy útil a mis amistades.
Si he de ser sincero, no lo sé, no tengo una respuesta clara y contundente sin pararme a dudar, y no tengo claro si de repente desapareciera, quien me lloraría, quien me recordaría durante años, quien me amaría hasta el fin de los tiempos.
Nunca antes me había ocurrido algo así. Sólo recuerdo haberme sentido de este modo cuando tenía 8 años, y me encontraba sentado en el suelo de la cocina en casa de mi abuela, mientras yo jugaba y ella cocinaba. Fue ahí, rodeado de baldosas verdes y negras, cuando lo ví claro, cuando me dí cuenta de todo, de que estaba solo en este mundo y que siempre sería así.
Mis amistades, me llenan mucho, no se trata de eso, ellos/as me dan esa dosis de realidad que hace que no desfallezca y que siga adelante. Pero cuando no están a mi lado, o hace tiempo que no les veo, es cuando noto ese vacío que me consume las entrañas poco a poco, causando dolor y sufrimiento.
Posiblemente sea una tontería, o una etapa nueva en mi vida, un círculo que se cierra para dar paso a otro nuevo y mejor. Quizás por eso me siento así.
Mientras escribo estas líneas, me encuentro sentado en el bar de mi ciudad, donde suelo ir a menudo, con el ipod escuchando el tema de Steven Wilson y una libreta. Delante mío hay una pareja con un bebé de un año y poco más, el cual corretea por todo el local a su aire. Es rubio, con los ojos marrones, feliz, protegido, y sin quebraderos de cabeza, y me recuerda a mi mismo a su edad. De repente se me acerca, con unos pasos cortos, dubitativos, como quien aprende a caminar de nuevo. Y me sonríe a carcajadas, y a la vez provoca que me heche a reír.
Sólo por ese instante, pienso que ha valido la pena haberse despertado hoy, y ver amanecer un día más, deseando que cuando sea mañana, encuentre alguna cosa que de sentido a todo esto. A este mundo que parece perdido. Mientras tanto, seguiré alimentando la llama de la esperanza que hay en mi corazón, para que algún día cambie mi suerte, y poder ser feliz de una vez por todas.
SENTIMENTAL -- Steven Wilson
EL IMPERIO EN MI MENTE
Arthur Rubinstein dijo: "No hay fórmulas para el éxito, salvo quizás la de aceptar de forma incondicional la vida de aquello que nos depara".
Cierro una etapa de
desintoxicación humana sin precedentes para mi, en el cual he finalizado un ciclo vital entero. Quizás, para ello, haya necesitado un año sabático, quizás se haya hecho demasiado largo, pero quería
dejar de escribir durante un tiempo, no dar señales de mi existencia, sencillamente necesitaba desaparecer.
Hace ya un par de
años, leí la maravillosa novela de uno de mis autores actuales favoritos, el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas. El libro se llama Dr. Pasavento. A su protagonista, un buen día le asalta una
enorme duda: “¿qué ocurría en caso de desaparecer de repente?, ¿Me echaría alguien de menos?, ¿Me buscarían?”. Entonces decide llevarlo a término, y decide por voluntad propia desaparecer sin decir
nada a nadie, y se muda de Barcelona a París. No os desvelo la trama, por si os pica la curiosidad y lo leéis. No es que vaya a hacer lo mismo, ni mucho menos, pero a lo largo del libro, al
protagonista le asaltan dudas, y reflexiona sobre su vida hasta esos instantes, llegando a conclusiones, que en mi caso me han ayudado a encontrar esa voz en la oscuridad a la que parecía que me
había sumido, que me empezaba a devorar las entrañas, y que mi corazón ha estado a punto de tirar la toalla y darlo todo por perdido.
Es por eso que he
necesitado, entre comillas, desaparecer de la blogosfera, para poder reencontrarme, poder perderme en el tiempo, mezclarme con el aire, con la gente anónima, con la naturaleza, con ese mar y su
sonido purificador que tanto amo; y tener claro, sobretodo, saber que quiero para mi futuro, que espero de mi vida, y empezar a descartar cosas, personas, etc.; saber a quién quiero a mi lado, y a
quién quiero lejos de mi, ya que por desgracia hay personas a las que no quiero ver en pintura nunca más en mi vida, pero que aún he de comerme en patatas durante un tiempo, aunque este tiempo corra
inexorablemente a mi favor.
Quizás he tardado demasiados años, pero por fin tengo a las personas que quiero a mi lado, a las amistades que tanto me llenan, y que espero devolverles alguna vez ese amor, ese cariño, esa comprensión que me dan tan a menudo, día a día, aunque haya veces que tardemos temporadas en vernos. No sé si les doy lo que ellos/as necesitan o esperan de mi, deseo que sea así, y que con mi amistad o mi amor incondicional les llene del mismo modo que lo hacen ellos y ellas a mi.
Nos caemos para
volver a levantarnos, más fuertes, más ilusionados si cabe. No podemos quedarnos en el suelo sentados eternamente. Corremos el riesgo que nos pisoteen. Ya no puedo esperar más a esa princesa de
cuento de hadas que tiene que venir a salvar mi corazón y mi alma, sencillamente he acabado harto de buscar en rostros anónimos de tantas chicas su compromiso. Si existe en realidad mi alma gemela,
creo que esta vez, en esta vida le toca a ella buscarme, le toca a ella dar el primer paso, le toca a ella pedirme que comparta el resto de mi vida con ella, que envejezca a su lado. Sencillamente,
le toca a ella. Le compensaré, seguro, para el resto de la eternidad. Tendrá su principe azul, la protegeré, la desearé, la respetaré, pero por ese camino vital que he llevado hasta ahora, he perdido
trozos de corazón, y no puedo perder el resto.
Sueños. Esperanza. Ilusiones. Quizás sólo nos quede eso, pero nunca dejaré de soñar hasta que se cumplan, aunque desfallezca en el intento.
The Empire In My Mind – Jakob Dylan & The Wallflowers
Como siempre os pongo el videoclip de la canción con la que escribo cada artículo, de este modo podréis leerlo de la misma forma con la que fue escrito, con esta música de fondo. Esta vez lo he incluido al principio, en lugar de ponerlo al final. Creo que es mejor así, y de esta manera es como lo realizaré a partir de ahora. Aunque a veces por la extensión del post, sea necesario escucharla un par de veces. Espero que esto no os moleste en exceso.
La Quinta Columna


